LAS IDEAS EN MANCHAS, CUERPOS, COLGADOS Y LUCES

LAS IDEAS EN MANCHAS, CUERPOS, COLGADOS Y LUCES

Imagen: Monotype Corporation (1910). Mujeres pioneras del diseño tipográfico.

Se le llama caja o “caja de composición” al espacio que ocupa la página tipográfica sin márgenes, es decir, la parte impresa. Dicho de otra forma, es una figura geométrica que ocupa el alto y largo de una composición tipográfica, y es conocida como “mancha”. Respecto a su ancho, el texto de la plana debe ocupar entre el 70 al 85% de la cuartilla, así su tamaño comprende el blanco del folio.

También se debe considerar el espacio del folio o número progresivo que lleva cada página, y este puede colocarse a la “cabeza” o al “pie del texto”, en los márgenes respectivos, e ir centrado o alineado con el lado exterior de la cuartilla, sea par o impar; los primeros libros impresos no llevaban folios, ocasionalmente se enumeraban únicamente las páginas impares a las que llamaban “folios rectos” o “folios versos o vueltos”, cuando se agregaba por detrás, utilizando en todo momento un cuerpo menor a dos puntos con diferencia al del texto.

El cuerpo es la distancia de la letra entre la cara anterior y posterior, y su tamaño se mide en puntos. Así, se dice que una composición es el cuerpo de 10 cuando los caracteres empleados son de 10 puntos, y de cuerpo 12 si las letras miden 12 puntos. Para un texto, los cuerpos más usuales van del ocho al 12; los puntos mayores del 30 al 36, usualmente se ocupan para cabezas, títulos, cornisas y textos publicitarios.

Pasando a los márgenes de una página, es importante enunciarlos dependiendo de su ubicación, por ello, el primero de estos es conocido como “superior o de cabeza”, el segundo como “inferior, de pie o de falda”, el tercero como “exterior o de corte”, y, finalmente el cuarto como “inferior, de lomo o medianil”, donde los de corte y lomo, también reciben el nombre de “costados”.

Ahora bien, se llama interlínea a una regla metálica que en la composición manual se coloca entre dos líneas de palabras para espaciarlas. A esta operación se le conoce como “regletear o interlinear”, y también se miden en puntos y se fabrican de materiales diversos, donde la de mayor uso es la de uno punto cinco o dos puntos, abriendo la escritura y aumentando los blancos o “luces”.

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Otro de los puntos de la fabricación de un libro, y que es importante hacerle énfasis, es el “colgado o descolgado”, y con este término se le nombra al blanco que suele dejarse en los principios de cada capítulo o divisiones mayores de un ejemplar, entre el límite superior de la caja y la cabeza que va a esta, es decir, el límite superior y la primera línea del texto.

Algunos editores, con un concepto equivocado de economía, suprimen espacios y reducen márgenes, con la creencia de que, por medio de esta decisión, se puede ahorrar una gran cantidad de papel, sin embargo, lo más seguro es que con esta medida se ahorren lectores, pues el consumidor común compra una obra que le resulta atractiva derivado de su presentación, que parte de la calidad estética entre una combinación adecuada de figuras, manchas, márgenes, colgados, luces y texto.

Los buenos impresores saben cómo “espaciar las palabras”, pero no está demás presentar brevemente algunas consideraciones sobre lo que les conviene hacer y, sobre todo, evitar: el espacio del texto debe ser regular, ya que resultan antiestéticos los excesos “blanquizcos”; la prosa, set o espaciado entre las palabras pueden modificarse, pero se debe alejar del doble espacio irregular, pues resultado de esto serían columnas estrechas que obligan a cortar abundantemente las palabras.

Finalmente, es importante hacer mención que, como en otros puntos, en lo que respecta a manchas, márgenes y colgados, interviene ante todo el sello editorial, y, por lo tanto, la manera propia de fabricar libros. El diseñador aquí ocupa una labor muy importante, pues es el “arquitecto de la tipografía”, y, por ende, de la cuartilla o folio.

Fuente de consulta:

Zavala Ruíz, R. (2003). La orilla tipográfica. En R. Zavala Ruíz, El libro y sus orillas (págs. 51-63). México: Universidad Nacional Autónoma de México - UNAM.

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