CÓMO NACE UNA PUBLICACIÓN

CÓMO NACE UNA PUBLICACIÓN

Imagen: Pinterest (s/f). Editoriales españolas que aceptan manuscritos.

Una de las funciones más importantes de un editor es promover la creación y difusión de manuscritos u originales, con el propósito de ofrecer un buen producto al público, pero al mismo tiempo, aportar ganancias a su empresa: a este proceso se le conoce como “desarrollo editorial”, durante el cual se materializan las ideas de autores en libros.

El manuscrito es la base en la que se construye el trabajo editorial, por lo que el editor se desenvolverá, en este, con dos papeles estratégicos que le permitirán contar con ideas útiles, claves para su éxito o fracaso. Se convertirá en promotor cultural y agente de negocios, asumiendo en todo momento las responsabilidades de la empresa, pero también del oficio.

Es importante manifestar que, en cualquier empresa editorial intervienen otros sujetos en su funcionamiento, quienes están a cargo de secciones o departamentos imprescindibles para la publicación de un ejemplar, y en este caso, en conjunto con su experiencia y proyección del resultado, el editor logra tener una apreciación importante para la toma de decisiones, que por igual les involucra, pues al final se busca hallar la optimización del trabajo y la calidad de su producto.

Regresando a la elección y publicación de un manuscrito, su manejo y evaluación son algunas de las fases previas a las que debe someterse, pues es importante que desde un principio se logre identificar su originalidad, viabilidad y rentabilidad para el sostén del negocio, pues solo así, el editor podrá poner en marcha el proceso de desarrollo editorial, buscando la publicación de las ideas. Aquí se aprueban o se desechan materiales, pero es necesario aplicar este filtro en función de las temáticas, condiciones y posibilidades de los textos para con la empresa, y así evitar futuros daños o pérdidas económicas y materiales.

Lo importante para una editorial, para sus secciones o departamentos, es tener fija una personalidad e integridad corporativa, es decir, un prestigio y reconocimiento significante con sus lectores o consumidores, por lo que también se ponen en consideración estas esenciales en un manuscrito con el objetivo de ser publicado.

Video: Almuzara Libros (2018). ¿Cómo llegan los manuscritos hasta el editor?

El departamento editorial, espacio donde se sitúa y se desenvuelve el editor, es el encargado de evaluar y aceptar la publicación de un manuscrito, pero además de este, existen “los buscadores de textos”, quienes algunas veces son los encargados de esta sección, sin embargo, en otras ocasiones se tratan de empleados regulares o consejeros, cuyo trabajo consiste en forjar relaciones profesionales con escritores, artistas o personas interesadas en mandar sus ideas a las editoriales para su materialización: fungen como enlaces o mediadores del negocio.

Para comprender cómo llega un manuscrito a un editor, es preciso mencionar también a los “agentes literarios”, sujetos quienes trabajan para y con los autores, en este caso recibiendo sus ideas, proponiéndolas a editoriales, y negociándolas bajo diversos términos en representación de su cliente. Al brindar estos servicios, su paga usualmente es cubierta por un porcentaje de los honorarios tras la publicación de la obra; algo similar ocurre con las convocatorias y premios editoriales, donde al final se busca encontrar originales publicables a cambio de un estímulo económico, bajo la reserva de los derechos de reproducción.

Un manuscrito indudablemente es un proyecto de desarrollo, pero a partir de este pueden crearse muchos otros que requieren de una minuciosa preparación, planeación y promoción, en busca de popularidad y trascendencia para la empresa, en la cultura y en los lectores: se tratan de las series, los libros de texto, de consulta o lecturas suplementarias, que exigen un esfuerzo considerable para su financiamiento, pero también para su éxito comercial.

Así, el peso de que las ideas de un autor sean valoradas, aceptadas, procesadas, reproducidas, publicadas, comercializadas y promocionadas, es grande, por ello, para cualquier empresa editorial, son motivo de orgullo y reconocimiento, y, sobre todo, fuente continua de ingresos decisivos para su subsistencia.

Fuente de consulta:

Smith, D. (1991). Desarrollo editorial: de la idea al libro. En D. Smith, Guía para la publicación de libros (págs. 54-68). Guadalajara: Universidad de Guadalajara - Asociación de Editoriales de Instituciones de Educación.

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