UNA CRÓNICA PARA LEER MÁS

UNA CRÓNICA PARA LEER MÁS

Imagen: Julio Colín (2022). Kira dormitando escuchando al ilustrador Carlos Vélez en la 43° FILPM.

Cuatro de la tarde con 55 minutos del domingo tres de abril de 2022, marcaba el reloj al timbrar la chirriante primera alarma programada del teléfono celular. Después vino la segunda a las cinco en punto, cuando Kira, mi gata tricolor se acercó presurosa, directamente a la ventilación de la computadora, pues aquel sonido para ella, indica tomar clase o tal vez realizar algunas tareas pendientes, por lo que se enroscó y puso su cabeza entre sus patas esperando a que los ventiladores estuvieran en marcha al encender el ordenador: no la culpo, en la Ciudad de México se están presentando temperaturas infernales de hasta 29°C, y en casa, no tenemos abanicos o aire acondicionado.

Por la mañana ya había preparado todo, pues días atrás indagué en el sitio web de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería - FILPM, cómo se llevaría a cabo su Cuadragésima tercera edición. Primero seleccioné una actividad de interés a través de su programa, dejé cargada la sección de las transmisiones en directo, para únicamente levantar la tapa-pantalla de la computadora a la hora exacta del evento. Este protocolo, llámese ritual, casi siempre es empleado para todas las actividades en línea, sin embargo, solo por esta ocasión quería asegurarme de no llegar tarde a mi primera visita, aunque fuese virtual.

Indudablemente ya había escuchado sobre la FILPM que se celebra anualmente en la máxima expresión de la arquitectura neoclásica en América, obra de Manuel Tolsá, dedicada, en un principio, a albergar al Real Seminario de Minas desde 1797. Sin embargo, su historia proyecta que, el Palacio de Minería albergó también al Colegio de Minería en 1813, a la Escuela Nacional de Ingenieros en 1867, al Ministerio de Fomento, a la Cámara de Diputados y a la Secretaría de Agricultura durante el gobierno de Porfirio Díaz, para finalmente en 1910, integrarse como patrimonio material de la recién creada Universidad Nacional de México.

Lo demás que aconteció en el Real Seminario de Minas, también es historia, pero es preciso hacer mención que, desde 1980 ha sido la sede de la Feria Internacional del Libro, que tiene sus orígenes con la Primera Feria del Libro y las Artes Gráficas, efectuada en este mismo inmueble en 1924 durante la presidencia de Álvaro Obregón; tradición que fue retomada por la Facultad de Ingeniería, pero ahora de la renombrada Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Y así fue, levanté la tapa-pantalla de la computadora a la hora en punto, los ventiladores comenzaron a girar, Kira solo se reconfortó en el escritorio y di click en el recuadro para iniciar la sintonización de la trasmisión en directo: la Mesa redonda del Grupo editorial Penguin Random House, Editorial Alfaguara Infantil y Editorial Montena, moderada por Dalila Carreño y Scarlet Perea, donde diversos ilustradores (Juan Gedovius, David Espinosa y Carlos Vélez) compartieron anécdotas, experiencias y reflexiones en torno al libro ilustrado y cómo este ha funcionado como herramienta para enganchar a niños, jóvenes e incluso adultos a la lectura.

El evento comenzó de inmediato con un spot promocional de la FILPM 2022, y un emotivo in memoriam de poetas, cuentistas, novelistas, cronistas, ensayistas, académicos, investigadores, traductores, ilustradores y caricaturistas mexicanos, que dejaron una huella en la literatura nacional con sus obras, para posteriormente dar la bienvenida a Libros ilustrados para entrarle a la lectura, leyendo las semblanzas de los invitados y dando respuesta a la siguiente pregunta: ¿Cómo es el proceso creativo del ilustrador para dar vida a personajes de una historia que desconoce?

Los participantes de la Mesa redonda se encontraban en sus talleres, algunos otros en sus domicilios, pero en esencia, reunidos por medio de la plataforma de videoconferencias ZOOM, donde aquellas ventanitas o cuadros de imagen, respetaban los lineamientos de sanidad y precaución para evitar la propagación del SARS-CoV-2, el coronavirus o de la Covid-19, y por supuesto es importante mencionarlo, ya que por esta razón, la feria por segundo año consecutivo se celebró desde la virtualidad, pues la pandemia aún no acaba pero “ya va de salida”, o al menos eso aseguró la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, en conferencia de prensa el pasado viernes primero de abril de 2022, al retirar el uso obligatorio de cubrebocas o careta en exteriores en la Ciudad de México.

Video: Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (2022). Libros ilustrados para entrarle a la lectura.

Juan Gedovius fue el primero en tomar la palabra, donde expresó que ilustrar las ideas de alguien más, “es como meterse en su cabeza”, “habitar su contexto y entorno geográfico” y “abordar su lógica” porque no todo lo que se debe dibujar existe en la vida real, sino en la fantasía y el imaginario colectivo. También habló de cómo las influencias de su labor pueden ser otros autores, textos, imágenes y las propias vivencias, que impulsan las decisiones que se toman en el trabajo de la ilustración.

Carlos Vélez fue el segundo en tomar la palabra, y reiteró que “leer el texto las veces que alcance, según tú tiempo” para sacar la descripción de los personajes y los escenarios en donde se desenvuelven, sirve para comenzar a ilustrar por medio de “una búsqueda de referencias e inspiraciones personales” en sintonía con la historia, pues siempre se busca “el detalle para ambientar”.

David Espinosa, el tercero en intervenir, aseguró que “su proceso creativo proviene de la imaginación tras leer el texto”, realizando bocetos, anotaciones y observaciones para materializarles en dibujos claves para la historia, además de “tomar formas e inspiraciones superficiales por medio de la música y las imágenes en movimiento con la cinematografía”.

Para cuando todos los invitados terminaron de compartir tecnicidades de su labor, habían pasado apenas 31 minutos. Aproximándose a los 32, la segunda parte de la Mesa redonda estaba suscitándose, donde se dio respuesta a lo que generalmente interesaba a todos: ¿De qué manera un libro ilustrado acerca a alguien a la lectura?

Para compartir la respuesta a la interrogante, he decidido recuperar la reflexión de Carlos Vélez, pues él de forma objetiva, apuntó sus pensamientos de manera inspiracional: “un libro ilustrado es un atractivo de imágenes y colores, convirtiéndose en los primeros museos pues hacen que se manifiesten ciertas sensibilidades como poner en marcha la imaginación para poder interpretar y conectar con la historia sobrepasando las palabra; se convierte en un juego entre dos lenguajes”.

El evento culminó a las cinco de la tarde con 45 minutos tras la presentación de los más recientes títulos en los que han participado los ilustradores invitados como De niñas, disfraces y un soneto de Mario Iván Martínez, Casi hermanas de Ana Romero y Campamento, miedo y Ciudad Miedo de Jaime Alfonso Sandoval. Así, cerré la tapa-pantalla de la computadora y comencé a escribir estas palabras que están por terminarse, como la pequeña siesta de Kira, al dejar de girar el sistema de ventilación del ordenador, y yo, sintiéndome como Carlos Monsiváis en compañía de “Posmoderna”, una de sus más fieles compañeras felinas y de oficio.

Crónica de la visita a la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería 2022